Hay formas de centralismo que no necesitan decretos ni discursos altisonantes. Se instalan, más bien, con la discreción de una firma en una orden de servicio, con el murmullo administrativo de un contrato que no escandaliza por su legalidad sino por su significado. Algo de eso parece estar ocurriendo en la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco, una institución que custodia no solo piedras antiguas sino la memoria viva de una civilización.
Un informe interno —el documento N.° 000002-2026-UGI-EMN/MC— dirigido al director Diego Pajares Andonayre, advierte sobre la instalación de barreras internas que estarían aislando la gestión. Trabajadores de la propia entidad describen un despacho cada vez más hermético, menos permeable a la deliberación técnica de quienes conocen el territorio, sus urgencias y sus fragilidades. En una ciudad donde cada muro incaico es símbolo de resistencia y continuidad, resulta paradójico que dentro de la institución encargada de proteger ese patrimonio se levanten, según el informe, muros administrativos.
Pero no se trata solo de una cuestión de estilo o clima laboral. Según un informe diario Qosqo Times, el asunto tiene también una dimensión económica que merece ser examinada sin complacencias. El portal del Ministerio de Economía y Finanzas, señala que la DDC de Cusco manejó en 2025 un presupuesto superior a los 137 millones de soles y ejecutó 102 millones. Son cifras respetables, incluso impresionantes. En ellas se cifra la responsabilidad de proteger uno de los patrimonios culturales más importantes del mundo.
En ese contexto aparecen contratos oscuros que despiertan interrogantes legítimas. El 5 de febrero de 2026 se emitió una orden de servicio para contratar a la abogada limeña Mónica Lucía Ugarte Quijandría. Su tarea no consistía en elaborar un informe puntual ni en desarrollar una consultoría especializada con objetivos delimitados. Se trataba de acompañar directamente al director durante cien días en reuniones, comisiones de trabajo y decisiones administrativas. Por ese servicio se pagaron 44 mil soles, es decir, aproximadamente 440 soles diarios.
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